7 mujeres, 10 sesiones y un 70% menos de malestar emocional en Brians 1

Del 20 de enero al 19 de marzo, el módulo de mujeres del centro penitenciario Brians 1 volvió a llenarse de platós improvisados, cámaras y teoría fotográfica . La artista Marta Fàbregas ha vuelto para compartir conocimientos, pero también para transformar —aunque sea por unas horas— el espacio y las participantes. Porque la vida en prisión no es fácil, y Traspasando el objetivo se convierte, para muchas, en un pequeño oasis y un refugio.
A lo largo de 10 sesiones de hora y media, las participantes no sólo aprenden fotografía, sino también a mirarse —ya mirar a las demás— desde otro lugar. La cámara se convierte en una herramienta para generar vínculos, abrir conversaciones distintas y, sobre todo, trabajar la autoestima.
“Mientras haces fotos te sientes libre” explica una de las participantes.
Una sensación que se repite a lo largo del taller y que resume bien lo que ocurre dentro de este espacio: un lugar donde, por un rato, las dinámicas del centro quedan en segundo plano.
Fotografías de Nina Carné
En Brians 1, Marta Fàbregas ha contado con el apoyo de Nina Carné, alumna en prácticas del Instituto de Estudios Fotográficos, y con la visita de la fotógrafa invitada Adriana Lopez Sanfeliu para compartir su trabajo e impartir una clase magistral sobre fotografía. Sanfeliu es narradora visual, fotoperiodista, fotógrafa documental y cineasta, centra su trabajo en la condición humana y en procesos de colaboración a largo plazo con sus protagonistas.
Más información de Adriana Lopez Sanfeliu aquí
Fotografías de Nina Carné
Pero Traspasando el objetivo va más allá de este centro: este año también se está desarrollando en la Unidad de Intervención Compensatoria (UIC) de Brians 1—con internas especialmente vulnerables—, en el CP Ponent (Lleida) con Iolanda Sebé , y próximamente llegará a Wad- Ras con Laura Gálvez-Rhein y, por primera vez en Mas Enric (Tarragona) Meritxell Perpinyà .
Este año, han sido 7 las mujeres que han completado el curso con una asistencia muy alta, cerca del 91%, un dato que apunta al grado de compromiso e implicación.
Este impacto se refleja también en el aprendizaje técnico. Si en el inicio sólo 4 de las participantes superaban la prueba de conocimientos, al final lo hacen todas, con una nota media que pasa del 4,28 al 8,14. Es decir, no sólo se alcanza el 100% de aprobados , sino que el nivel global aumenta casi 4 puntos. Más allá de las cifras, este progreso tiene una traducción directa en la confianza: aprender a dominar la cámara implica también perder el miedo a ponerse enfrente .
“He aprendido a quererme más ya perder el miedo a lo que veo en la cámara” comparte otra participante, poniendo palabras a este proceso de transformación.
Pero los resultados más significativos se dan en el plano emocional. Las participantes muestran una mejora clara en su estado de ánimo , con un incremento de las emociones positivas y una notable reducción de las negativas. El malestar emocional disminuye de forma muy considerable —cerca de un 70% — y la mayoría de las mujeres afirman sentirse mejor que al inicio del proyecto. Paralelamente, también se observa un aumento en la autoestima y la percepción de la propia imagen.
El taller también transforma las relaciones en el grupo. Más de la mitad de las participantes aseguran que han mejorado los vínculos con sus compañeras , y muchas destacan haber conocido a otras mujeres con las que antes apenas interactuaban. Durante las sesiones, se genera un espacio de confianza y soporte mutuo que a menudo no existe en otros ámbitos del centro.
Este clima se refleja en sus propias palabras: sentirse más libres, más seguras y conectadas con las demás es una idea que se repite. Para muchas, el taller no sólo es un espacio de aprendizaje, sino también un espacio de bienestar y reconocimiento.
El interés por la fotografía también se consolida: todas las participantes quieren seguir aprendiendo , y algunas ya han iniciado nuevos itinerarios vinculados al proyecto, como procesos de mentoría o la participación en el making-of.
Con una valoración global de 9,4 sobre 10, el proyecto confirma una vez más su capacidad de generar transformaciones reales. No sólo en los conocimientos, sino en la forma en que las participantes se miran a sí mismas ya las demás. Porque, a veces, cambiar la mirada es el primer paso para empezar a cambiarlo todo.
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